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Preeclampsia, enfermedad del embarazo

La preeclampsia es una enfermedad que requiere un seguimiento muy estricto porque puede desarrollarse rápidamente, deteriorarse y tener consecuencias tanto para la madre como para el bebé.

La preeclampsia es una enfermedad que siempre ha existido, pero las causas y los mecanismos de desencadenamiento siguen siendo misteriosos. La única certeza es que se trata de una enfermedad grave que requiere una vigilancia muy estricta, porque puede evolucionar rápidamente y tener consecuencias graves para la madre y el bebé.
Las últimas investigaciones muestran que el & # 39; heparina y el & # 39; aspirina con dosis bajas pueden reducir el riesgo de preeclampsia en las madres con riesgo. En general, para todas las futuras madres con antecedentes médicos o cualquier otro factor de riesgo, el médico realizará controles periódicos de presión arterial y pruebas de orina. En todos los casos, el diagnóstico precoz es fundamental para reducir los efectos nocivos de la preeclampsia.
Preeclampsia: ¿qué es?
La preeclampsia aparece normalmente después de 20 semanas de embarazo. Se manifiesta como un aumento repentino de la presión arterial asociada a la proteinuria, que es una concentración anormal de proteína en la orina. En el pasado, las piernas inflamadas se consideraban otro síntoma de la enfermedad; este parámetro, que también existe en el caso de los embarazos fisiológicos, ya no se tiene en cuenta en el & # 39; actualidad.
Es muy difícil prever la gravedad de la preeclampsia que puede aparecer inmediatamente en su forma más grave o en otra forma bastante benigna. En todos los casos, si no se controla, las consecuencias de la preeclampsia pueden ser muy graves: abruptio placentaria, insuficiencia renal aguda, edema pulmonar, hemorragia cerebral y convulsiones.
Según INSERM, cada año en Francia, 40.000 mujeres se ven afectadas por la preeclampsia, que corresponde a aproximadamente el 5% de los embarazos; en uno de cada diez, esta es la forma severa de la enfermedad.
Si, en Estados Unidos, la obesidad y la resistencia a la insulina son a menudo las causas mencionadas, no es necesariamente el caso en Europa donde la preeclampsia se asocia a menudo con la trombofilia, una predisposición particular a la trombosis. (Una enfermedad congénita de los mecanismos de coagulación de la sangre).
Los otros factores de riesgo son, en la madre: la hipertensión arterial antes del embarazo, enfermedades cardiovasculares ya veces antecedentes familiares. La preeclampsia es más frecuente en embarazos gemelos y en primigravidae (primer embarazo).

Preeclampsia: tratamiento
Sólo el parto puede detener el desarrollo de la preeclampsia: la enfermedad desaparece espontáneamente, poco a poco. Sin embargo, causar el nacimiento, sobre todo si la enfermedad comenzó muy pronto en el embarazo, supone un riesgo para el niño que aún no ha completado su desarrollo.
Por lo tanto, es recomendable, con un tratamiento, frenar la progresión de la enfermedad con el fin de permitir que el feto crezca lo suficiente para garantizar su supervivencia al nacer.
La embarazada que sufre preeclampsia debe observar reposo absoluto, someterse a frecuentes revisiones y tomar medicamentos antihipertensivos sin riesgo para el bebé. Si la situación se deteriora, la mujer embarazada debería ser hospitalizada y mantenida bajo observación; acabaremos dando a luz. Si la enfermedad persiste después de nacer el bebé, se puede cambiar el tratamiento con fármacos más potentes.
Es muy importante, en caso de hospitalización, que la mujer embarazada integre una estructura especializada capaz de realizar una cesárea de emergencia, para proporcionar atención a un bebé prematuro y garantizar, posiblemente, la reanimación de la madre.

Además de aumentar el riesgo de parto prematuro, la preeclampsia afecta el funcionamiento de la placenta e impide el paso de oxígeno y nutrientes de madre a hijo. La consecuencia inmediata es una desaceleración del crecimiento del bebé, que después nace bajo peso. Cuanto antes aparezca la enfermedad, más alto es el riesgo.
Preeclampsia: el diagnóstico
Se considera que existe una preeclampsia cuando la presión arterial de la futura madre es igual o superior a 140/90 mm Hg o que ha aumentado en al menos 30 mmHg para el mínimo (diastólico) y en 15 mm. Hd para el máximo (sistólico), y que va acompañado de proteinuria (concentración de proteínas en la orina por encima de la media). Este cambio de hecho indica un mal funcionamiento de los capilares de los riñones que ya no consiguen mantener las proteínas en la sangre y expulsarlas por la orina. Los ginecólogos aconsejan a todas las mujeres embarazadas, sientan molestias o malestar, que revisen la presión arterial regularmente y que hagan pruebas de orina. Estos exámenes son aún más necesarios ante síntomas que pueden pensar en la preeclampsia, como dolor de estómago, dolores de cabeza intensos y continuos y visión borrosa.

Eclampsia, trombofilia y toxemia del embarazo
– La eclampsia es una grave complicación del embarazo que se manifiesta como convulsiones y posibles daños cerebrales. La preeclampsia, como su nombre indica, precede la eclampsia.
– La trombofilia es una tendencia a la coagulación excesiva de la sangre que conduce a la formación de trombos. La trombofilia congénita es un factor de riesgo de la preeclampsia.
– La toxemia de embarazo es el otro nombre de los pre-eclamps

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