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Cuando no puedes dar el pecho?

Los casos en que es absolutamente necesario recurrir a la botella son raros y generalmente se deben a enfermedades graves, tanto en la madre como en el bebé.

Cuando no tengo que dar el pecho a mi bebé?
La madre debe utilizar la botella en los casos siguientes:
– Falta de leche. Puede deberse a una alteración de la glándula mamaria, por ejemplo debido a una malformación congénita (hipoplasia, que implica el subdesarrollo de la glándula mamaria) por ejemplo, o de una intervención quirúrgica (mastectomía, es decir. – dijo extirpación parcial o total de la glándula mamaria) o una disfunción hormonal. La consecuencia puede ser la ausencia completa de leche (agalactia) o su presencia en pequeñas cantidades (hipogalactia).
– Desequilibrios hormonales. Una grave disfunción hormonal de la glándula pituitaria puede dificultar la formación de prolactina y oxitocina, lo que imposibilita la producción de leche. En particular, el síndrome de Sheehan es una enfermedad rara que conduce a un bloqueo temporal o permanente de la glándula pituitaria, responsable de la producción de prolactina. En este caso, la madre también debe renunciar a la lactancia.
– Herpes de anguilas. Hay que distinguir el herpes simplex, que puede afectar el labio o los genitales, del herpes angela, que puede causar lesiones en el pezón. En este segundo caso, la mama muestra las lesiones típicas de la piel del herpes (ampollas) y, durante la alimentación, la madre puede transmitirla al bebé. Entonces, es necesario renunciar a la lactancia, para la seguridad del niño.
– Fiebre tifoidea. Es una forma aguda de tifus, caracterizada por la presencia de fiebre, diarrea muy severa y un estado de postración general, que impide la lactancia, tanto por el alto riesgo de contagio como para debido al estado de extrema debilidad física de la mujer.
– Malaria. Es una enfermedad infecciosa que se manifiesta por fiebres típicas. Se transmite por la picadura del mosquito Anopheles. Erradicada en Francia durante varios años, esta enfermedad aún es frecuente en zonas tropicales y subtropicales. La malaria se diagnostica mediante un simple examen de sangre. Si el resultado es positivo, la madre debe ser hospitalizada y la lactancia no es posible, tanto por su estado de salud como por los riesgos de contagio, aunque sean bajos.
– Enfermedades exantemáticas. Las enfermedades exantemáticas son típicas de los niños: sarampión, rubéola, varicela, escarlata, la cuarta enfermedad o la enfermedad de Dukes, la quinta enfermedad o megalerèmia epidémica y la sexta enfermedad o rosaola. Si la madre está afectada, debe detener la lactancia para evitar una posible transmisión al bebé.
– Sepsis. Es una infección en la sangre que puede ser causada por virus y bacterias de diferente naturaleza. Se puede contraer después de una infección (bronquitis, por ejemplo) mal curada. Provoca un agotamiento tan pronunciado que impide la lactancia.
– La seropositividad del virus VIH. Aunque aún no se sabe qué porcentaje del bebé es probable que esté infectado, las mujeres seropositivas no deberían amamantar porque existe el riesgo de transmitir el virus a la leche.
– Defectos cardiacos graves. Pueden representar una contraindicación, pero sólo en casos excepcionales.
– Psicosis severa. La psicosis severa no sólo implica detener la lactancia materna o incluso la separación temporal del bebé.
– Retinopatía. No puede amamantar si tiene formas graves de retinopatía (daño en la retina), que se deterioró significativamente durante el embarazo. Sin embargo, es el oftalmólogo quien debe valorar la situación en cada caso.

Hay muy pocos casos en que el niño no pueda mamar el pezón al nacer (falta de succión). Tampoco es posible dar el pecho a raros casos en que el lactante sufre enfermedades metabólicas graves.
– Niños prematuros con un peso muy bajo. Puede que tengan que ser alimentados por un tubo porque no tienen suficiente vigor para succionar el pecho.
– Niños con malformaciones del paladar y los labios. Cuando se produce este trastorno, llamado paladar hendido, más conocido como labio hendido, en casos graves, los niños deben ser alimentados con un tubo. A veces también se utilizan placas especiales (prótesis del paladar) que, antes de la intervención quirúrgica de corrección permiten tomar leche con la botella, dejando de permitir la succión del pecho.
– Niños con enfermedades metabólicas congénitas. Los bebés con fenilcetonuria, galactosemia o deficiencia de lactasa intestinal no producen las enzimas necesarias para la digestión de ciertos nutrientes que se encuentran en la leche materna. Es el especialista quien definirá en cada caso si la lactancia está autorizada o no.

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