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Madre y bebé: la primera reunión

Los primeros momentos después del parto son extremadamente importantes, nunca deberíamos separar el bebé de su madre y, al contrario, dejarlos conocer, descubrirse. Pero, como lo hacen?

El parto es a la vez una separación y un encuentro. La madre y el bebé, que durante nueve meses forman uno, están de repente separados. Después se encuentran, una vez más, en un estado de conciencia y atención que les permite sincronizarse y así establecer las bases de su relación futura. Desde los primeros momentos después del parto, el recién nacido despierta sus cinco sentidos para conocerse, o mejor dicho, reconocer su madre. Veamos cómo
– Visto: una vez se pensó que el bebé no veía absolutamente nada. Si es cierto que la vista es la menos desarrollada de los sentidos durante la vida intrauterina, muchos estudios nos demuestran que el bebé es capaz de grabar imágenes situadas a 20-25 cm de distancia, lo que corresponde a la distancia que separa su cara de la de su madre cuando lo sostiene en sus brazos.
– Audición: cada bebé conoce la voz de su madre que sintió durante todo el embarazo. También lo reconoce, más bajo y más profundo, de su padre. Finalmente, hay otro sonido que lo tranquiliza: el latido del corazón de su madre que le ha acompañado durante los nueve meses de embarazo; escucharlo de nuevo después del nacimiento es como un signo de continuidad.
– Tacto: estudios recientes han demostrado que la sensibilidad táctil en ciertas partes del cuerpo (la cara, los genitales, las palmas y las plantas de los pies) aparece al final del primer trimestre. El tacto es fundamental para recrear, después del nacimiento, la relación prenatal entre el bebé y su madre. Los abrazos de su madre, que le dan una sensación comparable a la que sentía en el útero, y el contacto de su piel permiten al recién nacido encontrar serenidad y seguridad.
El descubrimiento del pecho de la madre por parte del bebé
Si, al nacer, dejamos el bebé en brazos de su madre, sin molestarle, es capaz de encontrar el pecho de la madre solo. No es necesario lavar el bebé inmediatamente, el primer baño del bebé puede esperar: el recién nacido no está sucio, como máximo podemos borrar los rastros de sangre o meconio con una toalla húmeda. Mejor darle tiempo para "sacar sus almohadillas". Guiado por el olor del pecho, que es el mismo que el del líquido amniótico, el bebé es capaz de arrastrarse sol hacia el pezón que explora y estimula primero con los dedos, alargándolo para prepararlo para el alimentación con leche. Después, gracias al reflejo de succión que aparece desde el nacimiento, el bebé está a punto de mamar y absorber las primeras gotas de calostro.
Piel contra piel para el bienestar del bebé
El primer contacto piel a piel entre el bebé y su madre permite que el bebé se adapte mejor, emocionalmente y físicamente, a la vida ectópica. Además de promover la reducción del cortisol (hormona del estrés) y facilitar la lactancia, este contacto carnal permite:
– Terrorregulació: antes utilizábamos luces o incubadoras para mantener el cuerpo del bebé a la temperatura adecuada. Hoy en día, sabemos de numerosos estudios sobre el tema, que la mejor fuente de calor para el recién nacido es su madre, cuyo cuerpo permite una termorregulación perfecta. Además, se ha descubierto que el bebé tiene una extraordinaria capacidad de transferir calor a su madre cuando la temperatura alcanza los 37 ° C, evitando así un sobrecalentamiento.
– Colonización bacteriana: nuestro cuerpo está fisiológicamente recubierto de bacterias del exterior. Esta flora constituye un ecosistema: nuestro sistema de defensa contra las infecciones. En el interior del útero, el cuerpo del bebé está "esterilizado", pero al nacer hay un fenómeno muy importante para su salud y el desarrollo de sus defensas: la colonización bacteriana. En pocas horas, la piel y las membranas mucosas del recién nacido acogen colonias de bacterias de su madre, los cuidadores y el entorno exterior. Para que este proceso fisiológico tenga lugar en las mejores condiciones posibles, es fundamental que el recién nacido esté en contacto con su madre el tiempo suficiente.
El llanto del bebé: una reacción a la separación
Muchos estudios han demostrado que los bebés que mantienen el contacto piel con piel con la madre desde el momento del nacimiento lloran menos que los bebés separados inmediatamente. El llorar es una reacción innata por la que los recién nacidos expresan el & # 39; estrés de la separación; este grito sería similar a la queja de muchos mamíferos cuando llaman a su madre.

Desde el primer momento, el bebé está dispuesto a reconocer su madre. Pero, y este? Echando un vistazo a su bebé recién nacido, pudo superponer la imagen del niño que idealizó durante nueve meses (a veces incluso más). Si no los separamos, la imagen, el olor y las lágrimas de su bebé se imponen a la madre que sólo lo puede reconocer. Esto se puede hacer inmediatamente o tardar más. El entorno también tiene un papel muy importante en este proceso: el silencio, la intimidad, no ser molestado, … todo eso ayuda mucho. Y también cómo fue el nacimiento: si la madre se sentía implicada, si respetamos su ritmo y sus necesidades, estará mejor preparada para este primer contacto con su bebé.
Lugar de entrega
Si todo fue bien y el nacimiento fue bien, el personal médico comprobará rápidamente los parámetros vitales y dejará que la madre y su bebé se descubran. Todos los centros no siguen los mismos protocolos, aconsejamos a los futuros padres informarse antes del nacimiento de los procedimientos que se utilizan en el hospital o la clínica: por ejemplo, si la madre y el bebé se ponen en contacto a partir de primer momento del nacimiento, si puede amamantarlo inmediatamente y finalmente si puede mantener a su bebé en su habitación (rooming-in).

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