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Embarazos de alto riesgo: consejo de una comadrona

¿Cuáles son las reacciones de los padres cuando se les informa que hay un problema durante el embarazo y qué hacer después de conocer las noticias?

La mayoría de las mujeres se adaptan fácilmente a los cambios físicos, psicológicos y sociales que conllevan el embarazo y la maternidad. Pero cuando todo no con normalidad, debido a un problema anterior, dificultades que se producen durante el embarazo o anomalías observadas en la formación del bebé, los padres experimentan el embarazo de una manera radicalmente diferente.
Embarazo en riesgo: información, apoyo y atención
Cuando un embarazo se considera "en riesgo", lo primero que deberían hacer los profesionales es informar tácticamente la madre y su pareja. Las reacciones siempre son muy negativas en este momento, por lo que las parteras están formadas en comunicación. Cuando los médicos hablan de "riesgo", los padres siempre interpretan el "peligro" que resulta en reacciones emocionales muy diferentes en función de la personalidad y la situación de cada uno. Las reacciones van desde que aparentemente no escuchen nada: "Está todo bien?" A la sensación de desgracia personal extrema y luego responder con lágrimas: "El bebé tiene el & # 39; oportunidad de vivir?".
Después de este primer choque, es importante que la pareja comparta lo que entendió, escuchar, pensar y exponer sus dudas. Después debe ayudar. Puede solicitar otra cita y / o hacer un segundo examen. Es importante que todo sea absolutamente claro, o al menos lo más claro posible, porque la ciencia no siempre tiene la respuesta y, a veces, sólo podemos basarnos en estadísticas.

Ante un embarazo de riesgo, es normal que los padres se encuentren con una cierta ambivalencia, es decir, que, por un lado, sigan deseando este embarazo, pero, por otro, lo quieran. Detener. Es posible que ya no participen en su papel de madre y padre para no sufrir si pierden el bebé. Los sentimientos son, por tanto, diversos: tristeza: "Qué lástima que me pasa!" ; culpabilidad: "Me pasó porque no lo hice, no dije, no quería …"; frustración: "Este embarazo nos ha molestado". También puede provocar una pérdida de autoestima: "Me pasa porque no vale nada". También podemos detener los preparativos para el bebé: "No quiero preparar nada por si las cosas van mal". Estas diversas reacciones pueden ayudarle a comprender mejor lo que está pasando, a hablar de sus sentimientos, a planificar la gestión y a pedir la ayuda que necesite.

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Embarazos de alto riesgo: consejo de una comadrona
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