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Mi hijo tiene problemas para escuchar, por qué?

Los problemas auditivos pueden producirse a cualquier edad y por diferentes motivos. Lo importante es diagnosticarlos lo antes posible.

La pérdida de audición puede producirse a cualquier edad, pero se ha de diagnosticar pronto para que el niño adquiera un lenguaje adecuado. Normalmente, es la madre quien se da cuenta primero, cuando algo cae al suelo y el niño no reacciona, o cuando el bebé manipula objetos sin interesarse por los sonidos que hacen. A veces, el problema se detecta alrededor de siete u ocho meses para que el pequeño no "balbucea", simplemente porque no puede escuchar.

Pérdida auditiva: las causas
Si el defecto está presente al nacer (probabilidad de 1 / 2.000), la pérdida auditiva puede tener varias causas: herencia, daños al nervio auditivo, enfermedades como el sarampión o la meningoencefalitis o daños a la cóclea (en la oreja) internos ) como las causadas por la rubéola (una enfermedad que, si se contrae durante el primer trimestre del embarazo, puede perjudicar al feto).
La pérdida de audición también se puede producir por la falta de oxígeno al nacer (hipoxia) o por ictericia, la acumulación de bilirrubina que hace que la piel parezca amarillenta y, en casos extremos, pueda causar este daño.
Si el problema se produce después del nacimiento, la mayoría de las veces se debe a un obstáculo: el niño ha puesto un objeto en el oído o se ha acumulado flema en el oído medio.
Hipoacusia: exámenes específicos
Emisiones otoacústicas: son sonidos emitidos activamente (y espontáneamente) por la cóclea después de la estimulación. Su ausencia indica problemas con el oído interno. Se aplica una sonda que envía pulsos cortos en el oído externo del niño. La cóclea responde y un dispositivo recoge las señales. Este examen forma parte de la vigilancia neonatal en muchos hospitales.
Potenciales evocados auditivos: los impulsos se envían al cerebro y, mediante un electroencefalograma, se registran las respuestas. Este examen no es doloroso ni invasivo y el pediatra lo solicita cuando sospecha que hay una sordera profunda real en el niño.
Audiometría: se utiliza en niños para casos de otitis media o patologías del oído interno. Este examen evalúa el estado del oído y revela si hay una obstrucción o si el nervio acústico no funciona. Lo puede hacer a partir de los cinco o seis años y requiere la colaboración del niño. La audiometría consiste en poner auriculares al niño y estimularlo con sonidos en la oreja derecha o izquierda. El niño debe responder a estos estímulos indicando de qué lado los siente.
Medida de impedancia: es una prueba que analiza la transmisión del sonido. Revela el grado de flexibilidad del tímpano y si se han acumulado mucosidades en el oído medio. Con la tecnología disponible hoy en día, la impedancia se puede realizar fácilmente.

– En presencia de un objeto extraño, se debe eliminar el objeto lo antes posible en un servicio de urgencias.
– En caso de acumulación de mucosidades (bastante frecuentes en niños con rinitis o con grandes adenoides), primer intervenimos intentando limpiar el oído, sin recurrir a antibióticos siempre que sea posible.
Si el moco no está infectado con bacterias, es una otitis media exudativa. En cambio, si está infectado (que indica fiebre), se denomina otitis media aguda.
Hay que utilizar antibióticos si la otitis es purulenta (el tímpano está perforado), para evitar más complicaciones. Si no es así, el tratamiento debe orientarse hacia los síntomas presentados por el niño, siempre por consejo del pediatra.
– En caso de sordera acusada, hoy existen prótesis discretas, que no perjudican la vida social del niño.
– Si la sordera es completa, podemos recurrir a un implante coclear, realizado por profesionales.

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