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Cuando llevar al bebé a urgencias?

Fiebre, dolor abdominal, accidentes cerebrovasculares … A veces los padres no saben si llevan su hijo a urgencias cuando se siente mal. Te damos consejos sobre cómo actuar en cada caso.

En urgencias, hay muchos niños que podrían esperar fácilmente por tener una cita con su pediatra. Os presentamos las diez situaciones más equivocado.

La prueba que pone fin a cualquier duda es hacer explotar el niño. Si obedece sin quejarse, puede quedarse tranquilamente en casa. Para evaluar mejor la situación, se considera que hay que explorar el dolor abdominal cuando dura más de una hora continua o si el niño se niega a moverse para no provocar estímulos dolorosos.

2 / vómitos del bebé
Los niños vomitan más a menudo que los adultos. En personas más jóvenes, el vómito es fácil, incluso para un dolor de garganta común. También es la forma más rápida que tiene el cuerpo para eliminar el exceso de alimentos o algo que tenga una consistencia diferente a la habitual, que considera que es un objeto extraño. Cómo actuar? Sólo debería ir a urgencias si su hijo ha vomitado más de tres veces en una hora o si tiene dificultades para respirar (puede haber tragado o inhalado un objeto extraño) o si el vómito contiene sangre. No dar medicamentos por su cuenta, ya que algunos medicamentos contra las náuseas pueden causar efectos secundarios graves.

3 / El bebé tiene diarrea
Los padres se preocupan cuando encuentran restos de sangre en las heces, cuando la diarrea se acompaña de pérdida de apetito o cuando dura el episodio. En estos casos, antes de decidir ir a urgencias, siempre es aconsejable consultar con el pediatra. El niño sólo se llevará a urgencias si está muy dormido o si, además de la diarrea, tiene convulsiones.

4 / El bebé se golpeó en la cabeza
Esto ocurre a menudo, y sobre todo en personas más jóvenes, pero en la mayoría de los casos es un trauma menor sin consecuencias. Si todo se resuelve con ataques de llanto, lo primero que hay que hacer es aplicar hielo en la zona afectada y llamar al pediatra para evaluar la situación con su ayuda. Si el niño queda inconsciente, vomita o tiene convulsiones, deberá ir inmediatamente a la sala de urgencias.

5 / El bebé llora
Los primeros meses de vida, el llanto es un lenguaje complejo que transmite todas las necesidades del bebé, empezando por los dos principales: "Tengo hambre" y "Me siento solo". La mejor respuesta es la leche, siempre que haya pasado más de una hora desde el último alimento. Si ha pasado menos tiempo o, cuando menos, si el bebé rechaza la leche, intente calmarlo abrazándolo y abrazándolo. Una cosa es cierta: si el bebé tiene menos de seis meses, cuando tiene dolor, no llora, sino que duerme. Al cabo de seis meses, el elemento que se utiliza para evaluar la gravedad de los síntomas es el tono. Si, en lugar de ser más contundente e intenso, el llanto pierde su poder, debe llevar al niño a urgencias.

6 / El bebé se despierta con problemas para respirar
Los niños pueden despertarse por la noche porque tienen "problemas para respirar". Se sientan en las camas, sudados y parece que les falta aire. Esto ocurre porque, en los bronquios "en miniatura", el & # 39; efecto de la noche resulta en un mayor estrechamiento de las vías respiratorias, que son menos estimuladas por el hecho de que el cuerpo está en reposo. Y, además, hay un virus que causa broncoespasmo, es decir, un mayor estrechamiento de estos pequeños bronquios. En una situación como ésta, en lugar de tener miedo e ir a urgencias, puede intentar resolver el problema que lleva el niño en el baño, después de haber puesto en marcha todos los grifos de agua caliente, a fin de crear mucho vapor. El ambiente húmedo actúa como un aerosol natural y hace que el niño vuelva a respirar correctamente. Mientras se forma el vapor en el baño, el niño puede estar delante de una ventana abierta, ya que el aire húmedo nocturno tiene un efecto positivo. Si la situación no se resuelve en unos 15 minutos, hay que llevar al niño al hospital.

Se ha estimado que en los primeros años de vida un niño sano puede tener fiebre durante más de 100 días. Por este motivo, los padres tienen que acostumbrarse a vivir con este síntoma. Incluso en presencia de fiebre alta, el interlocutor no será el médico de urgencias, sino el pediatra habitual o el médico de guardia. El niño sólo se llevará a urgencias si la fiebre va acompañada de otros síntomas, tales como más de tres episodios de vómitos en una hora, dolor de estómago o, en niños menores de seis meses, que tienen la zona fontanela . inflado o apaleado. De seis a doce meses, hay que acceder inmediatamente a urgencias si el niño tiene fiebre y no puede mantener la cabeza erguida. Uno a dos años de edad, si no puede sentarse quieto, y luego si no puede caminar con normalidad. Estas tres situaciones, equivalentes a las edades respectivas, podrían aumentar la sospecha de meningitis.

8 / El bebé tiene una infección de las vías respiratorias
La tos no es un motivo para ir a urgencias porque no está relacionada con la presencia de infecciones graves, como la neumonía. Qué motiva un examen médico inmediato? Si el niño tiene menos de un año, hay una fuerte flacidez en el pecho, entre las costillas y por encima del esternón. En este caso, se debe comprobar el número de respiraciones por minuto poniendo una mano en el abdomen del niño y marcando las subidas y bajadas del pecho. Si respira más de 50 veces, tiene que ir al hospital. También debe de ir a urgencias si el niño tiene más de un año y respira más de 40 veces al minuto.

9 / Las orejas del bebé hacen daño
Este es uno de los motivos más frecuentes de las visitas nocturnas a urgencias. Ciertamente, el dolor de la infección de la & # 39; oído es uno de los más agudos e intensos que puede experimentar un niño y provoca llantos tan intensos como la preocupación que pueden tener los padres. Sin embargo, basta con administrar paracetamol, el medicamento utilizado para reducir la fiebre, sin aplicar ningún medicamento en el oído, ni siquiera gotas para los oídos, sin que el médico lo aconseje. Otro motivo para ir a urgencias, aunque es menos frecuente, es la salida de líquido por el conducto auditivo. Es una perforación del tímpano por otitis, pero sólo hay que ir al pediatra al día siguiente para iniciar el tratamiento con antibióticos.

10 / El bebé se hirió y herido
Incluso si no causó ningún trauma, debería volver a urgencias de todos modos. Normalmente, lo primero que hay que hacer es aplicar hielo en la zona afectada. Los padres deportivos o muy prudentes suelen tener helados instantáneos en casa, en spray o en sobres, pero también se pueden utilizar alimentos congelados, como una bolsa de guisantes. Se debe aplicar hielo durante 30 minutos. Si el niño se queja de dolor, le puede administrar paracetamol. Si la herida sangra, puede taparla con un tejido para detenerla y pulsar hasta que la sangre deje de fluir. Normalmente hay que esperar tres o cuatro minutos. En cambio, si al cabo de diez minutos la herida sigue sangrando, hay que ir al médico o al hospital.

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